El curso Gestión de Conflictos y Prevención de Agresiones a Profesionales está diseñado para proporcionar conocimientos, habilidades comunicativas y estrategias prácticas que permitan prevenir, identificar y gestionar situaciones de conflicto, tensión, hostilidad y agresividad en el ámbito de la intervención social, educativa y comunitaria. La formación presta especial atención a la protección de los profesionales y de las personas atendidas, así como a la creación de entornos de intervención seguros, respetuosos e inclusivos.
A lo largo del curso se aprenderá a diferenciar conceptos como conflicto, agresividad, violencia, conducta agitada y agresión al profesional, analizando las distintas situaciones que pueden producirse durante la intervención: agresiones verbales o físicas, amenazas, intimidación, acoso y otras conductas que puedan comprometer la seguridad. También se estudiarán los factores individuales, emocionales, familiares, sociales y ambientales que pueden influir en estas situaciones y sus posibles consecuencias para profesionales, personas atendidas y equipos.
La formación profundiza en la prevención y detección temprana de los conflictos, aprendiendo a reconocer indicadores de tensión, hostilidad y riesgo antes de que la situación alcance una fase crítica. Se analizarán las diferentes etapas de un conflicto —aparición, escalada, crisis y resolución— y se trabajará la identificación de necesidades, intereses y expectativas de las personas implicadas. Asimismo, se abordará la organización de espacios, normas, rutinas y procedimientos que contribuyan a prevenir situaciones agresivas y a establecer límites profesionales desde el respeto y el buen trato.
El curso Gestión de Conflictos y Prevención de Agresiones a Profesionales dedica una parte fundamental al desarrollo de habilidades para intervenir en situaciones difíciles. Se trabajarán la escucha activa, la empatía, la validación emocional, la comunicación asertiva y el autocontrol profesional, aprendiendo a adaptar tanto la comunicación verbal como la no verbal al nivel de tensión existente.
Especial importancia tendrán las técnicas de desescalada verbal, con estrategias para reducir la tensión, reconducir conversaciones y responder ante gritos, insultos, provocaciones, conductas desafiantes, amenazas o intimidaciones. También se identificarán aquellos errores comunicativos que pueden intensificar involuntariamente un conflicto y se abordarán recursos como la negociación, la mediación, la redirección emocional y la búsqueda colaborativa de soluciones.
Cuando la prevención y la comunicación no sean suficientes, la formación permitirá conocer pautas de autoprotección, seguridad y solicitud de apoyo ante posibles agresiones, así como los procedimientos de comunicación, registro de incidentes y coordinación con el Comité de Protección y Bienestar. Se trabajará igualmente la importancia de la intervención coordinada del equipo y del acompañamiento posterior a situaciones de violencia.
Por último, el curso incorpora el autocuidado profesional y la prevención del desgaste emocional, abordando la gestión del estrés y el bienestar de los equipos. Los conocimientos adquiridos se trasladarán a situaciones concretas mediante casos prácticos y simulaciones relacionadas con la atención a menores, familias y personas en situación de vulnerabilidad.
Dirigido a: profesionales de asociaciones, entidades sociales y socioeducativas, personal de atención e intervención directa, educadores, integradores sociales, trabajadores sociales, equipos que trabajan con menores y familias y profesionales que desarrollen su actividad con personas en situación de vulnerabilidad o en contextos en los que puedan producirse situaciones de conflicto, tensión o agresividad.